
He estado notando en mi sistema de transmisión de imágenes a distancia, mediante las ondas hertzianas: MI tele –porque ya sufrimos la interrelación de pertenencia–, un extraño tufillo o ligero hedor en los Titulares de los Informativos y creo que debo comentárselos; aunque en una de ésas, sean sólo ideas mías.
El otro día escuché mientras me limaba las uñas: Homosexual gana la lotería. No entendí. Levanté la ceja perfectamente depilada y me pregunté extrañada: ¿Y? Osea que si mañana me toca La Primitiva saldría: Heterosexual gana la lotería. No me aporta nada ni a mí ni a la sociedad. No hace preguntarme nada, ni siquiera en qué me gastaría yo el dinero si hubiera sido la ganadora, porque el mal humor anula la imaginación –y eso que me encanta gastar. ¡Qué mal rato que pasé!–. Pensaba: ¿Los locutores no tienen la culpa y sólo leen? ¿Quién es el responsable? ¿El redactor, el director de Informativos o el dueño del kiosco? ¿O yo por preguntar demasiado? ¿Es el tiempo libre? No creo…
Me acordé de “El Juicio del Ecuatoriano Violador”. ¿Cuál es la utilidad de novelar como Corín Tellado los titulares? ¿Tenemos alguna predilección operática y culebrona hasta para escuchar una noticia? ¿Tanto les cuesta a los medios de comunicación el enganchar audiencia? ¿Horror Zapping? Como ejemplo esta perlita: “El Crimen de Cristina”. ¿Qué es eso? ¡Tiene que ser broma! Lean otra vez: “El Crimen de Cristina”. Tan a la ligera, qué irresponsabilidad. Así con la soltura y desparpajo como quien se quita un rulero de la cabeza. Para darles con el tacón aguja en el cerebro.
Regresando al dramón de “El Juicio del Ecuatoriano Violador”. ¿Y a mí qué me importa el violador sea ecuatoriano? ¿De qué nacionalidad era “El Asesino de la Baraja”? ¿Se informó sobre eso? No, o lo dijeron en “la publi” porque yo no me enteré. El recurso de “sólo durante la publi” ya ni siquiera es patético, es El Patetismo; recurrir a eso… vamos mal en mantener audiencia… E infaltable la música de suspense. Es hasta lindo, miren ustedes lo que me acabo de dar cuenta… ¡Qué fuerte! Y la información mediática de “El Asesino de La Baraja” sólo sirvió para que en la marcha contra la guerra de Irak se coreara: ¡Aznar te toca, el cinco de copas! Para ná más…
A mí me interesa saber qué paso, dónde, por qué no se previno, qué hay que hacer. Así deberíamos ser Las Cotillas de La Comunidad (léase en doble sentido). No que sea ecuatoriano. No importa ni aporta. Y no deberían ser usadas como adjetivación titular, digo yo, no sentencio –¡aunque me encantaría!–.
Retomando: Pongámonos en situación hipotética –todo puede pasar y lo peor es que pasa–: Si mañana, por elegir un día al azar, yo asesino a un europeo saldría: Peruana mata a Comunitario. Aquí yo más que preguntarme opino (sí, tengo derechos para opinar): Mínimo, que si llego a ser asesina –¡qué chaché da la palabrita!– me gustaría que ese terrible y dramático trance sea tratado con titulares como: Mujer desesperada se lanza de ático y aterriza sobre transeúnte llevándolo a la muerte o éste: Mujer envenena a su pareja por inhalación de acetona y pegamento de pestañas. Mínimo. Hasta toleraría ser conocida como La Asesina de la Acetona o La Pirada de La Pestaña. Lean este: Alas desde el Ático Dos. Suenan lindo.
Todos los informativos tratan las mismas noticias. Y los redactores eligen el surrealismo como único lenguaje. Es divertido verlos a la vez y diferenciar los titulares. Herencia de Berlanga, Buñuel y Dalí, eso seguro. También la competencia está en quién le da más morbo a la noticia. Convertir la noticia en acontecimiento social, los vecinos, son de pronto personajes públicos que se pelean por salir, sea en la boda, o en el entierro. Sus quince minutos de fama.
Es el caso de “El Crimen de Cristina”. Aquí sí me indigno bastante y pongo las manos en la cintura. ¿Cómo es posible, me pregunto yo, que no se haya detenido aún esta lacra social? No te jode… A la gente de a pie no le sirve saber sólo el cómo mataron a Cristina. Ni el morboso y fellinesco entierro televisado, ni los lutos ajenos y privados. Nos sirve quizá para conocer hasta dónde puede llegar la maldad del ser humano y cuestionar confianzas. Pero de ahí no nos aporta nada más. Necesitamos saber qué hacer. ¿Cuál es la solución? ¿Por qué el Mister President de turno utiliza su valioso tiempo en la populosa televisión hablando sobre la violencia de género al pueblo español en lugar de desperdiciarlo respondiendo acusaciones de oposición?
¿Quién tiene que reaccionar y responder? ¡Necesito respuestas! ¡Me mortifiqué horrible! ¡Me malogré el día! ¿Quién debe decirle a los redactores de los Noticiarios que informen –objetivamente– asuntos que nos hagan avanzar como civilización, y no retroceder, por atroces que sean? ¿O más bien por lo mismo? ¿Por qué Homosexual, Ecuatoriano y Mujer Maltratada y no: Padre de Familia, Gerente y Empresaria? ¿Quién decide la etiqueta? ¿No era éste el primer mundo? No te vuelve a joder…
¡Ya estoy indignadísima y no puedo dejar la posición tetera! ¡Perderé el glamour en cualquier momento! Así que los dejo: He decidido comprar la lotería. Me arreglaré el día. Sí. Me pondré mi camuflado rosa y saldré animosamente saludando y sonriendo a todos por la calle como si fuera mi cumpleaños. Además, como soy minoría marginal en una de esas me toca. ¿Qué creían? ¿Que eso no es una ventaja? ¡Já! Y pido, desde este humilde medio, que cuando gane, MI titular no tenga cierto tufillo a discriminación. ¿No se dan cuenta que eso ya está out? ¡Ya no se usa! ¿O no? ¿O todo son sólo ideas mías?

